Resumen Torneo 40K 30 de mayo. Parte 1 de 3

Mesa 1: El Laberinto del WTCsaurio

En nuestro último torneo de Warhammer 40.000 quisimos volver a apostar por mesas temáticas capaces de cambiar la forma habitual de jugar. La primera de ellas fue El Laberinto del WTCsaurio, una mesa que combinaba un diseño de terreno poco convencional con reglas especiales que dieron lugar a situaciones tan caóticas como divertidas.

Un campo de batalla diferente

Para esta mesa utilizamos elementos de escenografía inspirados en la distribución habitual de las mesas WTC, aunque con una diferencia importante. En lugar de emplear las áreas de plástico habituales, las piezas se colocaron de manera que generaban una serie de pasillos y corredores que obligaban a los ejércitos a desplazarse por rutas muy concretas.

El resultado fue una mesa mucho más cerrada de lo habitual, donde el movimiento y el posicionamiento cobraban una importancia enorme. Algunas unidades encontraban refugio fácilmente, mientras que otras sufrían para maniobrar o encontrar líneas de visión efectivas.

El Wakadakka

La auténtica estrella de la mesa era el Wakadakka, una criatura salvaje que recorría el campo de batalla sembrando el caos.

Al comienzo de cada fase de mando, el jugador activo controlaba su movimiento, pudiendo dirigirlo para molestar al rival… o para intentar apartarlo de sus propias tropas.

Sin embargo, jugar con fuego siempre tiene sus riesgos.

Si el Wakadakka conseguía eliminar al menos una miniatura de un jugador durante la partida, ese jugador perdía 2 puntos de victoria, convirtiendo a la bestia en una amenaza que nadie podía permitirse ignorar.

Giro de batalla: ¡A Quemarropa!

Como si el Wakadakka no fuese suficiente problema, esta mesa incluía además el giro de batalla A Quemarropa.

Todas las armas de disparo obtenían la palabra clave PISTOLA, permitiendo disparar incluso estando trabadas en combate. Esta regla provocó situaciones muy agresivas y favoreció que las unidades se lanzaran al asalto sin miedo a perder toda su capacidad ofensiva.

Primera ronda: Lobos Espaciales contra Hermanas de Batalla

Los primeros en enfrentarse al desafío fueron Jairo, al mando de sus Lobos Espaciales, y Andreu, con sus Hermanas de Batalla.

Desde los primeros turnos quedó claro que el Wakadakka iba a tener un papel protagonista. Ambos jugadores comenzaron a utilizar a la criatura como un arma más sobre la mesa, empujándola de un lado a otro e intentando que fuese el rival quien tuviera que lidiar con ella.

En fin jugar a Warhammer es algo mas que repetir partidas y mesas.

Segunda ronda: Guardia Imperial contra Tiránidos

La segunda partida enfrentó a Pedro, con su Guardia Imperial, contra Raúl «Calvoman», al mando de sus Tiránidos.
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Si en la primera ronda los jugadores decidieron convivir con la criatura, en esta ocasión ambos llegaron rápidamente a la misma conclusión: el Wakadakka debía desaparecer.

La pobre bestia se convirtió en objetivo prioritario y no tardó en sucumbir bajo una lluvia de disparos y ataques.

Pedro, además, tuvo que sufrir una de las características más peculiares de la mesa. Los estrechos corredores dificultaban enormemente el movimiento de algunas de sus unidades y vehículos, permitiendo que los Tiránidos aprovecharan mejor los espacios y generando más de una situación complicada para el comandante imperial. Muahahaha.

Una mesa para repetir

El Laberinto del WTCsaurio cumplió exactamente con el objetivo para el que fue diseñado: generar partidas diferentes, obligar a los jugadores a adaptarse y provocar momentos memorables.

Entre corredores estrechos, disparos a quemarropa y una criatura errante capaz de arruinar los planes de cualquiera, esta fue sin duda una de las mesas más comentadas del torneo.



En unos días comentamos las siguientes mesas y partidas


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